Wednesday, July 03, 2013

Fíjate bien donde pones tu corazón

Si desde que naciste ya tenía otro dueño que no fueras tú, peleále al destino la oportunidad de llevártelo a donde quieras, aunque te equivoques.
Sí vas a atravesarlo con una flecha y tratar de ensartarlo en la luna, atente a las consecuencias.
Las consecuencias: Nunca conquistarás a la luna pero tu corazón alcanzará alturas insospechadas.
Habrá ocasiones en que, hablando con una posible depositaria tu corazón aún no regrese de sus paseos aéreos y la oportunidad se pierda. Pocas veces coinciden la paciencia de la musa y la gravedad.
Fíjate bien dónde lanzas tu corazón.

Te advierto, no para salvarte del dolor, de la humillación, de la locura o de la soledad. Eso es inevitable. Sabemos que son riesgos del juego. Te advierto para que no vueles muy bajo. Te advierten de que las caídas de grandes alturas te pueden matar pero, y el volar muy bajo?, bueno, pregúntenle a un piloto dónde hay más riesgo de choque.
Se lo das a una niña, juega un rato, hace malabares, lo bota y después ni se acuerda (pero qué tal te la pasabas mientras lo jugó y escuchabas su risa).
Dáselo a una persona madura y lo primero que hará será ponerlo bajo llave y darle pan con cordonazo, id est: “si y solo si”, le recortará sus alitas para que se vea más mono, grabará su canto y escuchará diario el audio grabado olvidándose que podría, de querer, escuchar cada mañana el original.
Claro que hay otro tipo de mujeres, unas que son capaces de destrozarlo con una mirada en lo que tú te caes dentro de ellas y armarlo de nuevo en menos de lo que Feliks Zemdegs resuelve un cubo Rubik, con tan sólo una caricia. Sí, existen otro tipo de mujeres pero yo no te voy a dar su múmero de teléfono.
Consejos prácticos.
1) Nunca le des tu corazón a alguien cobarde, con tantas venas, arterias, sangre salpicando, vasos, orificios; es muy probable que se desmaye.
2) Si llegas todo emocionado, corriendo a entregarlo y te lo reciben como quien recibe a un proveedor un mediodía cualquiera en la central de abastos, retíralo inmediatamente y para disimular discúlpate con esta frase:”lo siento, te confundí”
3) Si ves que el elegido (a) ya tiene dos o más en su haber pues como para qué. Al corazón le gusta oír su latido sincronizándose con otro. Es un dueto de música de las esferas universales, no un maldito coro infernal.
4) Siempre verifica que a quien le entregues el tuyo, tenga uno propio, porque si no luego se lo adueñan y lo presumen como suyo y a ti te ocultan porque eres el único que sabe de su fraude. La gente que no tiene corazón…pues eso: no tiene corazón, nunca han sabido lo que es tener que cuidar uno, ponerlo a punto, lavarlo, curarle sus heriditas después de cada batalla de amor, vaya; no tiene ni idea y por eso los tratan como los tratan.
5) Nunca le des tu corazón a una Diosa. Chécate la Iliada, toda la mitología griega y azteca, el Rig Veda y el Popol Vuh. Son sádicas, viven entre ruinas y lo único que quieren es que las halagues con holocaustos, que prediques en el ágora su religión, que te hinques estés donde estés cada hora y les reces alabanzas a veces exageradísimas. Oh Diosas!!!...sí, sí, son divinas pero como para inmolarte en sacrificio? Como que no vale la pena; desmitifícalas, invítalas a la última experiencia existencial: encarnen, y que usen esa carne contigo en un deliquio humano, demasiado humano y después, a ver si se sienten tan celestiales
6) No des tu corazón camuflajeado en un poema. Corres el riesgo de ser tan bueno que ella pase sus ojos por las metáforas arterias y ni lo note y lo guarde (si bien le va) y se traspapele. Qué destino tan infame para tu corazón vivir toda su vida en una libreta de secundaria guardada en una caja.

Fíjate bien dónde pones tu corazón. Es el juggernaut más frágil que puedas conocer, así como destruye muros y templos y enfrenta ejércitos y derriba fronteras se vence y solloza frente a un bello crepúsculo.

Sé que es difícil que me hagan caso, porque la esperanza siempre le gana a la experiencia y definitivamente yo soy el menos indicado para sugerir precaución. A mí me lo robaron hace tiempo, sé quien lo tiene; pero no tengo el valor (ya sin corazón) de ir a verla y pedir que me lo devuelva.

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I was happy in the haze of a drunken hour but heaven knows im miserable now

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