Wednesday, July 03, 2013

Qué caro el precio

que pagas
por
volverte productivo.
No te duele el corazón
matar tres hadas
para prepararte una malteada?
coger tu portafolios y
dejar
en un rincón a Murakami
para leer a Kiyosaki?
Abrir la libreta
y pensar
catorce por veinte
por cinco menos
doscientos y,
qué fue de
aquél que trazaba
catástrofes y portentos?

Por juguetear
con las musas
perdí un hogar,
casi
nunca me acuerdo
pero
cuando me acuerdo
me viene el llanto.
Ella era una buena mujer,
sin embargo supongo
que se cansó
de ir hablando
haciendo planes
y voltear y ver
que yo iba flotando.

De eso
hace ya tanto
y yo he estado
tan pocas veces sobrio
que ahora (ahora
que es reciente
lo de estar consciente)
me pregunto lo obvio:

Valió la pena renunciar
a la hermosa
y nunca bien ponderada
felicidad común
para casarme con
las ideas
y renunciar a ellas
para demasiado tarde
darme otra oportunidad
de ser
un simple, hermoso
y nunca bien
ponderado mortal?

De esos
que salen,
trabajan, batallan
y no cambian
en nada ni nada
pero
comen y callan
y con el cincel en mano
sudan y tallan
una casa
para sus hijos
y una tumba
para sus sueños no escritos,
para sus cuerpos marchitos.

No comments:


I was happy in the haze of a drunken hour but heaven knows im miserable now

Blog Archive

Hacia tanto

Hacia tanto