blanca, estridente, sorda,
en noches en el pórtico
oyendo grillos y
constelaciones que
mi recuerdo borda,
desde la nada.
sus fascinantes facetas desfasadas.
Cuando pienso en ella,
siempre es de noche
o eclipsamente parecido
sopla la brisa fiera
que garantiza vida
y todas las estaciones
se disfrazan de primavera.
Recuerdo viajes
y manos fuera de la puerta lateral,
chicas haciendo autostop
con maletas llenas
de promesas;
kilometraje vario y basto
pero yo estaba ocupado.
Estaba siendo amado.
Quisiera escribir
como cuando era niño
pero le empeñé mi voz
a una musa
y eso cambió mi destino.
Ahora estoy consciente de
que ellas viajan seguido.
Por eso tengo que decirte
con esta voz
que encontré tirada
que tú ya eras, siempre has sido.
Yo aún no, me busco, sigo...

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