rasgaste mi corazón
con tus rasgos
y a pesar
de que ahora
pudieran saber amargos
cuantos tragos
de dulzura
bebí de tus labios magos.
Ahora los venden
en frascos
en cualquier esquina
repentina
y no hay
moneda arrepentida
no podría,
pero yo no necesito
comprarlos
yo me ahogué
en el virginal
lago original
y jamás llegué a la tumba.
(dragando la obscuridad
de tu lago
con mis trasgos
y mi yunta)
Hartarme de tus hartazgos
nunca.

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