
que conociste
cuando estaba vivo
con
la diferencia
de que ahora
no te puedo abrazar,
lo hace el frío en mi lugar.
De las ventajas
está
que ya no hay tos
ni sangre
pero persiste
el deseo
y el hambre
aunque yo no me rendí
(y la prueba es
que sigo aquí)
un día ya no salió la voz
ya no entró aire
y fin.
No me pude despedir.
Subí escaleras sí,
abrí puertas,
pero las puertas
me conducían al
mismo lugar
y las escaleras
a las puertas de Diciembre.
Soy el mismo, nada más que esta vez,
es para siempre

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